jueves, 24 de abril de 2014

El apetito sexual de ellas se reduce cuando sienten dolor; el de ellos no

 
Otros estudios han mostrado que el deseo sexual de las mujeres es mucho más dependiente del contexto que el de los hombres, pero no se sabe si esto se debe a factores biológicos o socioculturales, tales como la crianza y la influencia de los medios.
La excusa del “dolor de cabeza” es cierta. Así lo afirma un estudio publicado por la revista "Journal of Neuroscience" en el que se estudió el impacto que tenía el dolor sobre el deseo sexual de ratones hembras y machos.
Los investigadores de la Universidad McGill y la Universidad Concordia, ambas en Canadá, encontraron que el dolor causado por la inflamación redujo la motivación sexual de las hembras en celo, pero que no tuvo tal efecto en los machos.
“Sabemos por otros estudios que el deseo sexual de las mujeres es mucho más dependiente del contexto que el de los hombres, pero si esto se debe a factores biológicos o socioculturales, tales como la crianza y la influencia de los medios, no se sabe”, señaló Jeffrey Mogil, profesor de psicología en McGill.
La conclusión de que también en las ratonas el dolor inhibe el deseo sexual indica que puede haber una explicación de evolutiva para estos efectos en los humanos y que no se trata solamente de un aspecto sociocultural, agregó el especialista.
Para el estudio, los científicos colocaron a los ratones en una cámara de apareamiento dividida por una barrera con orificios demasiado pequeños como para que los machos pudieran pasar de un lado a otro.
Esto permitió que las hembras, que son más pequeñas, decidieran si querían estar acompañadas, y por cuánto tiempo, pasando al sector masculino de la cámara.
Las ratonas adoloridas pasaron menos tiempo en compañía de un macho y, como resultado, hubo menos comportamiento sexual.
Los investigadores determinaron que se podía reavivar el deseo sexual de estas ratonas administrándoles un analgésico o con uno de dos compuestos que realzan el apetito sexual.
A los machos se les probó colocándolos en una cámara sin división en la cual tenían acceso libre a una hembra en celo. El comportamiento sexual de los ratones no resultó afectado en grado alguno por el mismo nivel de dolor inflamatorio.
En un comentario del artículo, el profesor de psicología Yitzchack Binik, quien dirige el Servicio de Terapia Sexual y de Pareja en el Centro de Salud de la Universidad McGill, dijo que a menudo el dolor crónico va acompañado de problemas sexuales en los humanos.