jueves, 10 de enero de 2013

El viaje de las sonrisas blanquiverdes con destino a Barcelona

FOTO: GUAJI
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Los incondicionales del Córdoba comienzan a llegar a la ciudad Condal en la jornada más mágica de los últimos años

Fran y Miguel Ángel tienen nueve años. El padre del segundo no puede ocultar la cara de felicidad que supone viajar junto a estos dos pequeños amigos que no han dudado esta mañana en vestirse con el chándal oficial del equipo de sus amores. Dichos menores miran por la ventana de la cafetería de un tren de alta velocidad en cuyo horizonte sólo se ve la niebla de primeras horas del día. Son la viva imagen de la ilusión.

Como ellos, cientos de cordobesistas desplazados por carretera, viales y aire comienzan ya a llegar a Barcelona. Esta noche, el mítico estadio del Camp Nou recibirá al Córdoba más descarado de los últimos años. Una realidad ésta que nadie obvia por méritos propios.

Desde primeras horas de la noche de ayer, una treintena de autobuses emprendieron viaje con destino a tierras catalanas. Los primeros autobuses han comenzado a llegar alrededor de las once de la mañana. A esa hora, dos trenes que han partido pasadas las nueve, enfilan el mismo peregrinar. Otros lo hacen en avión, como el propio equipo, que salió desde Sevilla.

FOTO: GUAJI
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En la cafetería del AVE, varios seguidores del Córdoba desayunan por segunda vez. El tren desprende un aroma a felicidad casi impropio de estas fechas. Cuando muchos se afanan en superar el ascendente curso del mes de enero, otros, con sus esfuerzos, han optado por subir hasta el noreste peninsular para disfrutar de la noche más mágica de los últimos 41 años.

En el tren viajan aficionados, periodistas en incluso responsables de la política municipal. En el convoy no hay lugar para las distinciones de ningún ámbito. En su interior, la mayoría forma parte del mismo proyecto, el proyecto de la ilusión. Se trata de un viaje que aúna el esplendor de toda una provincia por unos colores, por una bandera, por un equipo.

El Córdoba ha conseguido pisar uno de los estadios más emblemáticos del orbe futbolero. Los hombres de Berges van a clavar sus tacos en un imponente templo del fútbol en el que hoy, además, se rendirá tributo al dios Messi, que tiene previsto ofrecer su cuarto balón de oro.

En dicho esférico, por suerte para los presentes, se reflejará también el escudo del Córdoba, detrás, toda la afición. Porque un total de 3.500 almas han querido estar presente en la cita del año. Las gradas del Camp Nou y sus tribunas van a conocer a una afición madura en experiencia que ha recorrido categorías inmundas y que sueña con volver a la élite del fútbol.

Con esos pensamientos se viaja. Con ese anhelo se apoya. La victoria, tan inalcanzable materialmente como increíble si se llegase a dar, no estará en el resultado. El Córdoba ya ha ganado la eliminatoria. Mover a tal cantidad de seguidores es algo más que una proeza en esta coyuntura.

Fran y Miguel Ángel vuelven a mirar por la ventana. Mañana, cuando regresen podrán contar a sus madres la experiencia más inolvidable de sus, de momento, cortas vidas. Ambos han formado parte del viaje de las sonrisas con destino a Barcelona.