viernes, 20 de diciembre de 2013

Nueve motivos para NO celebrar la Navidad (y uno que sí)

and-jesus-wept-iii-ricky-barnard
La Navidad, ¡oh, período del año de reencuentros familiares, dulces, banquetes, regalos y lucecitas en las calles! ¿Quién sería el osado que se atreviera a renunciar a tal entrañable festividad? Todos sabemos por qué la Navidad es una celebración que no puede faltar en el calendario de festividades occidental, aunque es posible que por la coyuntura económica que vive el país, no nos podamos permitir grandes celebraciones.
Pero quienes aún tienen la suerte de seguir tirando para adelante, aunque no tan bien como en años anteriores, nunca se han parado a pensar por qué no celebrar la Navidad. O tal vez sí, pero caen en la misma trampa año tras año.
Si Jesús volviera a la tierra y viera en qué se ha convertido la Navidad se pondría a repartir tortazos a diestro y siniestro.

navidades_belen
1. Porque hemos perdido el norte, o mejor dicho, el Este
¿Qué es la Navidad? Venga, rápido, pensad. ¿Familia? ¿Regalos? ¿Comidas y cenas? No. La Navidad es la celebración del nacimiento de Jesus, aka Jesucristo, aka. Hijo de Dios. En realidad es un cumpleaños que con el tiempo se ha laicizado hasta convertirse en la fiesta de los regalos y juntarse todos para comer como si no hubiera un mañana, y salir a la calle esos ridículos cuernos de reno que hemos copiado a los yanquis.
Seamos sinceros, cuando ya es casi medianoche durante la cena de Nochebuena, nos hemos desabrochado todos los botones de la camisa y los pantalones y estamos bolingas, ¿quién demonios se acuerda del niño Jesús? ¿Qué sabe de la verdadera Navidad el niño obsesionado con Papá Noel, sus renos y el árbol de Navidad? Es una fiesta distorsionada.
and-jesus-wept-iii-ricky-barnard
2. Porque gastamos lo poco que tenemos en chorradas (y a Jesús no le mola nada)
Por si a la gran mayoría se le ha olvidado, o muchos no lo han llegado a conocer, la mayoría de las ideas de Jesús tienen base comunista-socialista (“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”. Evangelio San Mateo, 19. 21.) ¿Y qué hacemos para celebrar su cumple? Comprar, gastar, consumir y derrochar.
Y  aunque el gasto sea menor que el de otros años, estas Navidades cada ciudadano se gastará una media de 514 euros:  191 en alimentación, 163 en regalos y juguetes, 82 en lotería y 78 euros en ocio; según los cálculos de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI). Y eso es mucho dinero, si tenemos en cuenta que hace cinco años gastábamos casi el doble.
No nos quejemos de que luego haya desastres naturales, nuestros políticos sean unos mangarranes, existan injusticias, etc. Es la venganza de Jesucristo por malgastar el dinero montones de regalos inútiles que quedarán abandonados en un cajón horas después de ser desenvueltos y que acabarán en la basura en la limpieza general del hogar.
ideas-para-la-cena-de-navidad-en-familia-1
3. Porque estar en familia a veces es un auténtico peñazo
“Amad al prójimo, amáos los unos a los otros”, dijo Jesús. Y parece que a eso sí que le hacemos un poco de caso, reuniéndonos con los que más queremos. Para los que viven lejos de su familia, la Navidad puede ser esa fecha especial para reencontrarse con ella. Pero para los que la tienen cerca y la ven todas las semanas, las de  Navidad pasan a ser unas comidas más.
Pero no nos engañemos, no siempre es tan agradable reencontrarse con la familia, volver tener que escuchar las bobadas de tu cuñado, o la risa estridente e inaguantable de tu suegra, los terribles chistes de tu padre, las bochornosas historias y anécdotas familiares que se repiten cada año en la mesas y que deberían quedar en el olvido, tus malditos sobrinos llorones, gritones y tocapelotas, etc. ¡Al cuerno la Navidad!
1209296124_f
4. Porque somos ateos y punto
Probablemente estéis pensando que todas estas chorradas sobre Jesús y bla, bla, bla os la resbala, que sois muy ateos y que no queréis tener nada que ver con la Iglesia, Jesús, Dios ni ninguna otra forma de deidad todopoderosa, y no queréis seguir leyendo cosas del estilo. Bien, pues ahí tenéis el motivo definitivo para pasar de la Navidad.
navidad
5. Porque los adornos navideños son un coñazo
Adornar la casa o la oficina con motivos navideños puede ser muy entretenido, o puede convertirse en un infierno, que se lo pregunten si no a esta familia de Carolina del Sur, que acabó a tortas porque no se ponían de acuerdo en cómo decorar el árbol de Navidad.
Y  no solo eso, si no que una vez digerido el roscón de Reyes, toca desmontar el circo y resurge, como cada año, el quebradero de cabeza de dónde demonios aparcar el árbol, el Belén, los adornos y toda la parafernalia que hemos montado y que cada año es mayor.
ANUNCIO-LOTERÍA-DE-NAVIDAD
6. Porque no hay quien aguante los anuncios cursis y las galas navideñas que echan en televisión
El patético anuncio de la Lotería de este año, el bochornoso spot de Campofrío y las terribles galas de Navidad de las televisiones públicas como privadas nos recuerdan que ya es Navidad, y las tripas se nos empiezan a revolver antes siquiera de empacharnos a croquetas y turrón. Solo por eso evitar eso (¡sin olvidar el discurso del Rey!), la celebración de la Navidad debería estar prohibida. Bueno, al menos, si intentamos no encender la televisión en todo diciembre, ya habremos hecho mucho por nuestra salud.alcohol2
7. Porque, en el fondo, no nos gustan las comilonas y los excesos
Aún no he oído a nadie decir que le encantan las comilonas de navidad. Comer hasta reventar y beber hasta causar bochorno o ser un peligro público. ¿Es realmente necesario comer tanto? ¿Por qué no simplificar el menú navideño? Así ganaríamos en salud y dinero, y evitaríamos que se derrochase tanta comida, más aún en los tiempos que corren cuando hay tantas familia que no saben si comerán mañana.
Man Holding His Large Belly
8. Porque después de la Navidad nos sentimos peor
Después de la Navidad descubrimos que tenemos unos kilos de más (entre 2 y 4 kilos de media) y que nuestro bolsillo está más vacío (unos 700 euros menos). Un profundo sentimiento de culpa se apodera de nosotros y empezamos a torturarnos haciendo deporte y dietas y nos tenemos que apretar más el cinturón, mientras no dejamos de preguntarnos cómo demonios hemos sido capaces de llegar a este punto. Y cada año igual. Y no espabilamos.
Sentido_comun1
9. Por sentido común y solidaridad
En caso de sentiros identificados con los puntos anteriores, probablemente hayáis llegado a la conclusión de que la Navidad se ha convertido en un sinsentido bastante bochornoso, sobre todo cuando de derrochar se trata mientras nuestro vecino hace malabarismos para poder alimentar a su familia con 400 euros al mes. ¿Por qué no lo invitamos a cenar?
P1010853 copia
Por qué SÍ celebrar la Navidad
Pero bueno, dejémonos de nihilismos y de ir a contracorriente, que parecemos el Grinch. La Navidad también tiene algunas cosas buenas: Los días festivos, la paga extra y el aguinaldo (los que a estas alturas aún tienen la suerte de olerlos), y disfrutar del espectáculo de pérdida de la vergüenza al que se somete gran parte de la población llevando esos ridículos cuernos de reno o con las borracheras de Nochevieja.