jueves, 1 de diciembre de 2016

Vivimos bajo amenazas extraterrestres


Al hablar de amenazas extraterrestres, lo primero que viene a la mente son seres con poderes y formas extrañas, producto de la ciencia ficción. Sin embargo, los peligros reales provienen de meteoritos y ráfagas solares, explicó Christophe Morisset, investigador del Instituto de Astronomía (IA) de la UNAM.

Muchos de los asteroides, pequeños objetos que orbitan alrededor del Sol, se encuentran entre Marte y Júpiter, o más allá de la órbita de Neptuno. Los hay también en la nube de Oort, en los confines de nuestro sistema.
Se conocen unos 400 mil, de los cuáles seis mil 500 pasan cerca de la Tierra. Un caso muy conocido se registró el 18 de febrero de 2014, cuando el llamado 2000EM26 pasó a una distancia muy corta (a sólo 27 mil km), es decir, a dos veces el diámetro del mundo.
Sobre las ráfagas solares, Morisset explicó que el Sol es una estrella común no muy caliente ni muy grande. Su edad es de cerca de cinco mil millones de años y cuenta con un ciclo de 11 años.
Las manchas en éste corresponden a lugares de fuerte actividad magnética que bloquea localmente la convección y el intercambio de calor con su interior. Para protegerse, la Tierra posee la magnetósfera, un escudo protector contra las partículas cargadas de alta energía procedentes del Sol.
En los polos magnéticos, las zonas en las que las líneas del campo magnético terrestre penetran en su interior, parte de las partículas cargadas son conducidas sobre la alta atmósfera y producen las auroras boreales o australes.
Con información de: unamglobal


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