domingo, 30 de octubre de 2016

EL CRIMEN DE CINTASVERDES, LA ÚLTIMA EJECUCIÓN PÚBLICA EN CÓRDOBA

Resultado de imagen de jardines de la victoria de cordoba año 1890


   En la calle hace un frío de mil demonios pero en casa, sentado en el sillón al abrigo de la mesa-camilla, no se está tan mal. La verdad es que se está muy bien y si es acompañado de una buena historia de miedo pues mejor que mejor. Desde pequeño, siempre me ha gustado disfrutar de una buena historia de terror. Mejor si era cierta. Y eso, ni más ni menos, es lo que os propongo hoy al calor de la estufa: un nuevo viaje a la más aberrante crueldad oculta en la misteriosa mente humana. Si, amigos. El ser humano es una criatura capaz de llevar a efecto los hechos más espantosos con el fin de conseguir metas absurdas, sin ningún sentido para el resto de los mortales. Nuestro protagonista de hoy es uno de esos seres. Una persona normal, como cualquiera de nosotros que, sin previo aviso, se le cruzan los cables en un impulso irracional, cometiendo uno de los crímenes más espantosos de la historia de Córdoba, al punto que su nombre se usará desde aquél momento en una expresión muy cordobesa, para calificar el grado de maldad de una persona. 

   Para conocer las andanzas de José Cintabelde Pujazón, almeriense de nacimiento y cordobés de adopción, debemos
Jardines de La Victoria, antigua caseta de El Círculo en la actualidad
retroceder a la Córdoba de finales del siglo XIX. Pero antes de viajar a la primavera de 1890, os invito a dar un pequeño paseo por la Córdoba actual, a los lugares donde hace más de ciento treinta años se consumaron aquellos terribles sucesos. El primer lugar que debemos visitar es la finca El Jardinito, una preciosa propiedad situada en la margen izquierda de la carretera de Obejo, la CO3408, una vez pasado el hotel Abetos del Maestre Escuela. El segundo, el número 30 de la Avenida Ronda de los Tejares, lugar donde se encontraba el antiguo coso de Los Tejares, terrenos hoy ocupados por el edificio de El Corte Inglés. Y el tercero y último La Puerta de Sevilla, situada al suroeste del casco antiguo, acceso al popular barrio de San Basilio, llamada así desde la Edad Media por ser la salida que más directamente conectaba con esta provincia. 

   Una vez visitados estos lugares, ya sea forma física o por medio de la socorrida pantalla del ordenador, os propongo que me acompañéis a dar una vuelta por el real de la Feria de Nuestra Señora de la Salud del año 1890, la conocida Feria de Córdoba de nuestros días, un acontecimiento festivo que se remonta al año 1284, cuando el rey Don Sancho IV concedió el privilegio al Concejo de Córdoba para que pudiera celebrarse dos veces al año una Feria de ganado y que hasta el año 1993 se celebró en los jardines de La Victoria, abandonando para siempre el lugar donde se mantuvo desde 1820. Casi dos siglos. Porque es durante la celebración de la Feria de Córdoba, cuando se consuma uno de los mayores crímenes de la historia reciente de nuestra ciudad, perpetrado por un motivo tan trivial como una corrida de toros. Comenzamos.
  
   Lunes, veintiséis de mayo de mil ochocientos noventa. Una tarde alegre y bulliciosa bañada por el impetuoso sol cordobés. El jolgorio y las risas lo invaden todo. Una interminable fila de casetas de juguetes, chucherías y baratijas se extienden a lo largo del Paseo de la Victoria. A nuestro lado pasean jinetes flamencos a lomos de caballos bellamente engalanados, acompañados a la grupa de bonitas cordobesas tocadas con el típico sombrero cordobés. Forasteros llegados a la ciudad de los pueblos más cercanos, pasean boquiabiertos ante tan inmenso espectáculo, mientras gitanas gracejas intentan endosarles a cambio de la voluntad una ramita de romero o leerles la buena ventura. Hay cosas que nunca cambian. Ni siquiera con el paso de los siglos. En la caseta del Círculo de la Amistad, una estructura metálica de estilo modernista recientemente inaugurada, toca una de las mejores orquestas del país llegada directamente desde Barcelona. La caseta es un lugar confortable, donde los socios en su mayoría de clase pudiente y acomodada, pasan los días feriales con gran placer y displicencia hacia todo lo externo de su entorno.


Caseta del Club Guerrita
   Más allá vemos la caseta del contratista de la colocación de tiendas en el real, la de instalación de los productos de calderería y aparatos de destilación de Nicolás Pinzetti y la esbelta caseta de la Diputación Provincial. Junto a ellas, muchas y bien preparadas buñolerías y pequeñas tabernas ambulantes, donde se sirven toda clase de caldos de la tierra a precios populares. Avanzado a duras penas entre el alegre gentío, nos invade el dulzón olor de las almendras garrapiñadas. Intentando localizar la procedencia de tan delicioso aroma, encontramos a nuestra izquierda decenas de tiendas de las llamadas a real y medio la pieza, el equivalente al todo a cien de nuestro tiempo, con la diferencia que en estas se ofrece a la concurrencia, indistintamente, miles de juguetes, turrón de Jijona, peladillas, garrapiñadas, bocas e islas frescas del día en que llegaron que no tiene por qué ser hoy, botijos de la Rambla, cocos, coquitos, avellanas del país y garbanzos tostados con su capa de yeso inclusive, entre otros miles de artículos y exquisiteces. 

   Reconozco que estoy disfrutando con este agradable día de feria, tan distinto y a la vez tan parecido a la feria de Córdoba de nuestros días pero no hemos viajado a la primavera de 1890 para disfrutar de un cartucho de almendras garrapiñadas paseando por una fiesta de otro tiempo. Hemos venido en busca de una persona y su particular historia macabra y creo que sé dónde encontrarlo. Salimos a duras penas del gentío que invade el real y nos dirigimos a una zona un poco más despejada al otro lado de la calle. Estoy buscando un gran cartel taurino y no tardamos en encontrarlo. En el podemos leer lo siguiente: 


PLAZA DE TOROS.
Con superior permiso, en la ciudad de Córdoba,
CORRIDA DE TOROS DE MUERTE 
en la tarde del 27 de mayo de 1890 y si el tiempo lo permite;
se lidiarán SEIS HERMOSOS TOROS, SEIS de la GANADERIA de D. José Orozco,
a manos de los ESPADAS Rafael Molina “Lagartijo”, Manuel García “El Espartero” y Rafael Guerra “Guerrita”.
Mandará y presidirá la plaza la autoridad competente.


   Lagartijo, Espartero y Guerrita, casi ná. Los más grandes toreros del momento compartiendo cartel. Dos cordobeses (Lagartijo y Guerrita) contra un sevillano (El Espartero) que además de ser rivales en el ruedo, en lo personal no se pueden ni ver. Sobre todo El Espartero y Guerrita. Y junto al cartel, con la mirada perdida y sin un duro en la faltriquera, encontramos a nuestro protagonista, José Cintabelde Pujazón, “Cintasverdes” para los compadres y amigos; un albañil de origen almeriense gran aficionado a los toros. Vive “arrejuntao” con una joven del barrio de Santa Marina llamada Teresa Molinero, madre también de su hija.

José Cintabelde
   Pepe Cintabelde vive obsesionado con asistir a esa corrida, la corrida del siglo, pero una mala racha lo ha llevado a dejarlo sin blanca. La falta de trabajo, su mala cabeza y peligrosas compañías lo han llevado a esta situación. Pero Cintabelde cuenta con que su amigo Juan Castillo, capataz de la finca El Jardinito, le preste los cuartos para asistir a tan grandioso espectáculo. Se lo debe. Además, sabe que a Juan le ha ido bastante bien en la feria de ganado. Ha sacado un buen pellizco vendiendo un puñado de vacas a buen precio y no puede negarle el favor a su viejo amigo. Decidido a plantarse mañana a primera hora en la finca El Jardinito, pone en marcha sus pies y perdemos sus pasos entre el gentío que abarrota el real de la feria. No importa, mañana temprano lo esperaremos en las inmediaciones de la carretera de Obejo para seguir sus andanzas. Mientras llega esa hora, os propongo tomar una fría horchata o lo que se tercie en la heladería ambulante de los hermanos Puzzini. Me han soplado que este año Fester Puzzini la ha montado en uno de los solares de la Avenida Gran Capitán. 

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Coso de Los Tejares
   Son las diez de la mañana del 27 de mayo. Pepillo Cintabelde camina solo aunque bien acompañado por su fiel navaja en el bolsillo y un pistolón al cinto cargado con seis balas. Nunca se sabe qué puede acechar por esos solitarios caminos de la sierra cordobesa. Por sus ropas y su forma de andar, parece que la noche se ha prolongado más de la cuenta en el real de la feria. Alguien podría decir que va un poco ahumado, perjudicado pero es una impresión subjetiva. Tras una larga caminata, alrededor de las once de la mañana llega a la finca El Jardinito. Conoce el lugar como la palma de su mano, no en vano trabajó allí durante un tiempo en compañía de Teresa, su sufrida compañera. Se dirige al caserón principal donde espera encontrar a su amigo Juan Castillo, al que dará un fuerte abrazo, reirán juntos con algún que otro chascarrillo, lo invitará a un trago y le prestará las 2,85 pesetas de la entrada general de sol. 

   En eso está pensando cuando a mitad de camino se encuentra con José Bello, el guarda de la finca. Tras el saludo pertinente y a la pregunta de José de qué hace por allí, Pepillo responde que viene en busca de Juan a pedirle un favor. El guarda le contesta que Juan no está por allí, que no se le espera en todo el día porque ha ido a la feria de ganado y que posiblemente pase la noche en Córdoba. Cintabelde ve como se desmorona ante las narices su bonita tarde de toros pero no está dispuesto a quedarse sin ver torear al Guerrita. Sabe que el capataz guarda el dinero en su casa, ese caserón que tiene a pocos pasos, tan cerca y tan lejos e idea un nuevo plan sobre la marcha. Para entrar en la casa y tomar el dinero primero tiene que deshacerse del guarda y la mejor forma que se le ocurre es pidiéndole como obsequio para Teresa y su pequeña hija un puñado de esas jugosas naranjas que cultivan en la finca, famosas en toda la provincia. Eso le dará el tiempo necesario para entrar en casa del capataz, coger el dinero, esperar a que vuelva el guarda y regresar a casa con las naranjas y los cuartos como si no hubiera pasado nada. 

   Cuando Cintabelde ve perderse al guarda en el interior del almacén anexo al caserón, corre como alma que lleva el diablo en dirección a la casa del capataz, abre de un fuerte empujón la puerta y se da de bruces con la cara perpleja de Antonia Córdoba, esposa de Juan Castillo, afanada en las tareas de la casa, y sus dos pequeñas hijas de seis y dos años, que corretean alegremente por la estancia. Petrificado en el dintel de la puerta y maldiciendo para sus adentros por no haber contado con la familia del capataz, apenas reacciona al saludo de Antonia y a la pregunta de qué hace por allí a esas horas. Al cabo de unos segundos que se hacen eternos, Cintabelde responde con dificultad que viene en busca de unas pesetas que su marido le había prometido fiar. Antonia, que nunca le ha gustado un pelo el gachó, le responde que Juan no está allí, que no volverá en todo el día y que ella no tiene dinero para prestarle. 

   Tanto contratiempo, unido a una larga noche de farra, una loca obsesión taurina y unas cortas entendederas, ocasiona el temido cortocircuito que tarde o temprano se produce en toda mente perturbada. Pepillo sabe que esa mala mujer lo está engañando. Conoce el escondrijo de los cuartos de cuando él trabajó en la finca y no está dispuesto a marcharse con las manos vacías. Con el rostro desencajado y los ojos bañados en furia, saca la pipa que llevaba sujeta al cinto, apunta a Antonia y le descerraja un tiro en la cara al tiempo que murmura entre dientes que no se moleste, que él mismo cogerá el dinero. Su cabeza enloquecida no aguanta una explicación más. 

   La detonación del arma alerta al guarda de la finca que acude entre extrañado y alarmado a la casa del capataz. Al entrar en el comedor se encuentra con la espantosa escena. A un lado de la estancia, bañada en un charco de sangre, se da de bruces con el cuerpo y el rostro irreconocible de la que parece ser “la Antonia”; al otro lado, como una aparición, el chiflado de Cintabelde lo está apuntando con lo que parece un enorme pistolón. Sin mediar palabra, Pepillo aprieta el gatillo pero del cañón del arma no sale absolutamente nada. Solo se oye un ridículo “clic”. Harto de tantas dificultades, mientras echa mano a su navaja, se abalanza sobre el guarda al que asesta varias cuchilladas sin darle opción a defenderse. Se escuchan gritos infantiles provienen de interior de las cocinas pero Cintabelde no hace caso de ellos y se dirige al escondrijo del dinero. 

Cartel de feria, año 1896
  Una vez hallado el parné, con veinticuatro duros de plata en el bolsillo y la navaja ensangrentada en la mano, se dirige a las cocinas en busca de las niñas. Estas, al verlo entrar huyen despavoridas entre gritos justo en el momento en que se abre de nuevo la puerta de la casa, dejando ver a contraluz el rostro descompuesto de Rafael Balbuena León, el arrendador de la finca, que casualmente se encontraba en el cortijo y que ha acudido tan rápido como ha podido al escuchar el extraño estampido y los gritos aterrorizados de las niñas. Cintabelde, cuya intención es no dejar testigos, se abalanza navaja en ristre sobre el perplejo hombre, asestándole una puñalada en la boca y rematándolo posteriormente de un tiro en la cabeza. Magdalena, la niña de seis años intenta esconderse pero Pepillo la persigue y de un solo tajo le secciona la yugular. Después de asesinar a sangre fría a la inocente Magdalena, Cintabelde vuelve sobre sus pasos y encuentra a Maria Josefa, la niña de dos años, llorando desconsolada abrazada al cadáver de su madre. Haciendo gala de una extrema crueldad, agarra a la cría de los pelos y utilizando la navaja de nuevo, le corta el cuello hasta casi arrancarle la cabeza. 

   Ha sido más complicado de lo que pensaba pero al final ha conseguido su propósito: conseguir el dinero necesario para poder ver la corrida del siglo. Nada menos que veinticuatro duros de plata. Cierto que ha dejado cinco cadáveres a su espalda pero no hay testigos vivos que puedan reconocerlo. O al menos eso es lo que él cree. Tras lavarse manos y ropas en el arroyo de Las Piedras, desanda los seis kilómetros que hay desde la finca El Jardinito hasta su casa en el barrio de Santa Marina, almuerza tranquilamente, se viste con sus mejores galas y se dirige con toda la tranquilidad del mundo camino a la plaza de toros de Los Tejares, a disfrutar de una hermosa tarde taurina, convencido de no haber dejado testigos. 

   Mientras tanto, a la una y media de la tarde, unos forasteros acuden a El Jardinito con la intención de comprar naranjas, encontrándose sin comerlo ni beberlo todo el pastel. Sorprendentemente y pese a las horribles heridas sufridas, Antonia todavía conserva un hilo de vida y les susurra unas extrañas palabras a los forasteros: Cintas… verdes… En tanto uno de ellos se queda intentando mantenerla con vida, otro de ellos cabalga todo lo deprisa que puede a lomos de su borrico al cuartelillo más próximo. Allí, el teniente de la Guardia Civil, Vicente Paredes, escucha atónito el relato del forastero. Al punto, el teniente Paredes ordena ensillar los caballos y parte a galope tendido junto con un puñado de guardias camino del cortijo El Jardinito, propiedad del duque de Almodóvar del Valle. En pocos minutos llegan al lugar y tropiezan con una infernal escena de cuerpos desperdigados aquí y allá bañados en sangre. Estremecedor. A un lado del salón encuentran tendido, aún con vida, el cuerpo con el rostro desfigurado de Antonia, la casera. Cuando el teniente le pregunta quién es el causante de tamaña casquería, Antonia, muy bajito, murmura las mismas palabras incoherentes: Cintas… verdes…

   Afectado por el espectáculo que se presenta frente a sus ojos, Paredes ordena un registro de la vivienda. Dejando a un lado el comedor y la cocina, donde se han provocado los asesinatos, el orden reina en las demás habitaciones. Tan solo un detalle despierta la curiosidad de los guardias: en el dormitorio principal, un pequeño arcón de hierro ha sido forzado. No hace falta ser muy observador para darse cuenta que el asesino conoce a las víctimas y la casa. Ha ido a tiro fijo. Deja una pareja de guardias civiles a cargo de la escena del crimen y ordena el rápido traslado al hospital de Agudos del cuerpo aún con vida de Antonia Córdoba. Los esfuerzos para mantenerla con vida son inútiles y a las pocas horas muere. Para los que no conozcan el antiguo hospital de Agudos, hoy facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba, tienen una entrada dedicada en este modesto blog http://elpozodeesparta.blogspot.com.es/2013/02/lugares-de-cordoba-en-los-que-usted-no.html

Coso de los Tejares, becerrada a la mujer cordobesa
   De vuelta en la ciudad, los problemas se acumulan en la abultada agenda del teniente Paredes. A las dificultades de orden público que siempre causa la feria, se une la celebración de la corrida del siglo en el coso de Los Tejares y ahora este espantoso crimen. Cintas Verdes son las palabras que acuden una y otra vez a su mente pero nadie del cuartelillo conoce a alguien con un mote parecido ni logra relacionar esas dos palabras con una persona en concreto. Sale con sus hombres a recabar pistas por la ciudad pero no es hasta encontrarse con una pareja de municipales cuando el rompecabezas empieza a tener sentido. Paredes les pregunta por alguien llamado Cintas Verdes o algo parecido y uno de ellos le responde que por Cintas Verdes no conoce a nadie pero si que conoce a un tal José Cintabelde, un viejo conocido de la policía municipal, camorrista y ladrón de poca monta. Vive en pecado con una mujer en la calle Humosa. 

   Paredes, una pareja de guardias civiles y el policía que conoce a Pepillo Cintabelde, se presentan en el domicilio de este. Les abre la mujer con la que vive y les dice que Pepillo se ha ido a los toros. En el registro efectuado de la vivienda encuentran una chaqueta y una camisa manchadas de sangre, y un pistolón. Ya no hay dudas: Cintabelde es el hombre que buscan y encima saben donde se encuentra. A toda velocidad, se dirigen a la plaza de toros con el objetivo de atrapar al presunto criminal a cualquier precio. Será una empresa difícil pero a Paredes se le ocurre una genial idea: ordena cerrar todas las puertas de la plaza menos una, al objeto de que al término del espectáculo, los espectadores abandonen el recinto por una sola puerta. Después de un considerable revuelo del público por el engorro provocado por la lentitud del desalojo, los municipales logran identificar a Cintabelde y detenerlo con veintitrés duros de plata en los bolsillos. 
   En el interrogatorio, Cintabelde confiesa con todo lujo de detalles al saber que Antonia lo ha acusado antes de morir. Detenido y en prisión, se vuelve muy religioso y pide casarse por la iglesia con Teresa Molinero, la mujer con la que vivía amancebado. El 15 de Noviembre 1890 la Audiencia Provincial de Córdoba lo condena a la pena capital, permaneciendo en la cárcel de los Reyes Cristianos hasta el día 6 de junio de 1891, fecha en la que fue ajusticiado a garrote vil a las 8,45 de la mañana en el llano frente a la Puerta de Sevilla. Fue la última ejecución pública que tuvo lugar en Córdoba. Tenía veintiocho años. Seguro que quien se ha criado en esta tierra, alguna vez ha escuchado la expresión “Eres más malo que Cintasverdes”


Fuentes:

Crónica negra de la historia de Córdoba: (antología del crimen); José Cruz Gutiérrez, Antonio Puebla Povedano. Publicaciones de Librería Luque, 1994

Córdoba frente al misterio (17): el zombi de los Tejares

Puerta de Osario

Cuando Fernando de Cárcamo se asomó a la puertecilla trasera de la casa, la mujer se sobresaltó primero, pero luego debió ver el cielo abierto. El joven noble estaba disfrutando de una de sus correrías nocturnas por la ciudad, las cuales le habían hecho famoso y poco popular entre los vecinos, cuando los gritos desgarrados de aquella señora le habían obligado a acercarse a ver qué pasaba.

Oyendo las voces, había dado un par de vueltas por las cercanías del convento de la Merced, adonde había llegado saltando la muralla junto a la puerta de Osario (ele), y al final se había encontrado la escenita de una mujer amortajando a su marido muerto, mientras dormía, en mitad de la noche veraniega.

El juerguista hizo de la necesidad virtud y le dijo a la buena señora que se fuera a buscar al cura del barrio de San Juan, mientras él se quedaría con el muerto en un patio. El Cárcamo se debió sentar delante de aquel hombre, rezaría alguna oración y luego se quedaría tamborileando con los dedos en alguna mesita, pensando quién carajo le mandaría meterse donde no le llamaban.

Pasaron unos minutos, don Fernando casi daba cabezadas, cuando oyó algo, se volvió hacia el difunto, y lo descubrió sentado en la cama, mirándole fijamente. En el siglo XXI, pasado el susto inicial, habría buscado una cámara oculta, pero en el siglo XVI no había de eso. Tampoco se le pasó el susto inicial, porque el muerto se levantó y caminó hacia él con las manos extendidas.

El caballero se defendía, según cuentan las crónicas, "pareciéndole cobardía arremeterle con las armas que el otro no tenía", así que se zurraron a manotazos, con el amortajado intentando ahogar al Cárcamo. A eso de las tres de la madrugada, cuando apenas le quedaban fuerzas para defenderse, el joven vio cómo el difunto le soltaba, se retiraba a su lecho y se volvía a tumbar inerte. Dio unos pasos atrás, se sentó también, blanco como la cera, y en ese momento abrió la puerta la señora, que ya venía acompañada.

Después de recibir los agradecimientos, don Fernando de Cárcamo, en vez de volver a entrar a la ciudad, caminó hacia el norte, cuando el cielo ya empezaba a clarear. Se presentó en el convento de San Francisco de la Arruzafa, del que hablamos hace poco, y tomó el hábito esa misma mañana, arrojándose entre lágrimas al guardián del convento. Allí vivió el resto de su vida, y allí murió entre la admiración de toda Córdoba por su conversión.

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"Casos notables de la ciudad de Córdoba", anónimo. Edición de Francisco Baena Altolaguirre, 2003.

Córdoba frente al misterio (11): el fantasma del conde Don Julián

Puerta de Osario

Esta es una ciudad rica en historia, y aquí no se puede manifestar el primer fantasma que pase por una dimensión paralela. Si hace ya tiempo reflejamos un testimonio que situaba al espíritu de Don Severo Ochoa en el edificio homónimo del Campus de Rabanales, hoy veremos que ha habido más espectros ilustres en nuestra tierra, en concreto uno que el imaginario tradicional español fue convirtiendo, a lo largo de los años, en una verdadera encarnación del mal: el conde Don Julián.

Recordando un poco lo que se lee en los libros de historia (y sobre todo, lo que se leía), este hombre era gobernador de la plaza de Ceuta a principios del siglo VIII, defendiéndola de los primeros ataques musulmanes previos a la invasión de la Península Ibérica. Por intrigas palaciegas, tan típicas del periodo de ocupación germánica, el conde traicionó al rey don Rodrigo y permitió la entrada en Andalucía de los primeros contingentes beréberes. Evidentemente, Don Julián fue al infierno por entregar a los infieles tan significativo pedazo de tierra cristiana. Simplificando mucho, versión España es así.

Pues bien, cuentan las crónicas, concretamente los Casos Raros, que un día de finales del siglo XVI, un lagarero salía de Córdoba en dirección a la sierra, por la Puerta del Rincón. Era media mañana y viajaba a caballo, avanzando por el Campo de la Merced en dirección al Pretorio.

A la altura del convento, otro caballero se dirigió a él y le pidió compartir unos minutos de charla, considerando que era aún temprano. Así, el lagarero tuvo que ir saciando la curiosidad del caballero anónimo acerca del estado de la ciudad de Córdoba, de sus jardines y de su sierra, contando con tristeza cómo corrían años de decadencia.

El desconocido, a continuación, explicó cómo en su época, Córdoba era una ciudad con tanta grandeza que, se encendía lumbre desde el Potro hasta las puentes de Alcolea, y se comunicaba toda la gente, y se iban paseando de una parte a otra. Extrañado el lagarero, afirmó que debía ser una persona de edad muy avanzada.

Sí soy, dijo el caballero, porque soy aquel desventurado don Julián, por quien se perdió España, y estoy padeciendo tormentos increíbles en el infierno. En ese momento, sonó un gran estampido y el hombre desapareció, dejando un desagradable olor en el ambiente.

El lagarero quedó tan conmocionado que perdió la vida al cabo de unos días, habiendo contado a mucha gente su aventura. Entre estas personas se encontraba su sobrino, Baltasar de Ahumada, que será quien informe al anónimo autor de los Casos Raros, siempre según la versión de este último. 

LUGARES DE CÓRDOBA DONDE NO PASARÍAS LA NOCHE (3)

LUGARES DE CÓRDOBA DONDE NO PASARÍAS LA NOCHE (3)



   La noche y los fantasmas se llevan bien. Son buenos colegas. Durante siglos han ido de la mano con el firme propósito de lograr el desasosiego del infeliz testigo. Los fantasmas, las apariciones, los fenómenos inexplicables, son un tema que vende muy bien. El ser humano, por naturaleza ávido de congoja, se ve atraído desde el principio de los tiempos por este tipo de historias. Nos interesan, nos turban, nos cautivan. La indiferencia no es una opción cuando se trata de este tipo de temas. Ninguna historia, ningún suceso, escapa sin algún comentario ingenuo, sarcástico o escéptico. Leyendas, cuentos populares, rumores y folklore referidos a los fantasmas, testimonian el interés que los hombres tienen respecto de lo que sucede más allá de la muerte. El miedo a lo invisible y desconocido continúa arraigado profundamente en nuestras entrañas.

   Leyendas… Persiguiendo a una famosa leyenda encamino mis pasos a un precioso edificio renacentista del siglo XVI, hoy sede de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba. La historia de la “Casa de los Villalones”, también conocida como “Palacio de Orive” comienza marcada por un hecho trágico: se levanta sobre el solar de una antigua casa perteneciente a la familia Hoces, destruida por el singular Pedro I El Cruel como premio al apoyo que éstos dieron a su querido hermano Enrique II de Trastámara. Ahí donde los veis, los hermanos Pedro y Enrique son los causantes de la Primera Guerra Civil española entre los años 1366 a 1369. Angelitos… pero eso es otra historia.

   El motivo de que fije mis ojos en este palacio, obra cumbre del arquitecto Hernán Ruiz II, no es Pedro I El Cruel ni su simpático hermano. Esto va de apariciones, fantasmas, leyendas y hechos inexplicables, como ya sabéis. Mi interés se centra en un antiguo inquilino de esta mansión: don Carlos Ucel y Guimbarda, corregidor de Córdoba a finales del siglo XVII. Aunque para ser sincero, me interesa más su hija Blanca. El fantasma de su hija Blanca. Cada fenómeno inexplicable tiene su propio origen, causa y significado. El fantasma de la hija del Corregidor don Carlos Ucel, también tiene su propio origen, causa y significado.

   Circulan varias leyendas sobre los trágicos hechos acontecidos tras los regios muros del palacio de Orive. Sin embargo, la historia real la relata con todo lujo de detalles don Teodomiro Ramírez de Arellano, en su libro “Paseos por Córdoba” escrito en el año 1873, libro que podréis encontrar completamente gratis pues es de dominio público, en la biblioteca iTunes de Apple, en Google Books o en la web http://www.bibliotecadecordoba.com/index.php/Portada. Es una historia muy bonita que os trascribo a continuación, tal cual la escribió Ramírez de Arellano en 1873:

   Don Carlos Ucel y Guimbarda había perdido a su bella y adorada esposa cuando más feliz se juzgaba con tan buena compañera. El cielo quiso, para consolar la amargura que aquella pérdida le causara, dejarle una hija, blanca y hermosa como su nombre, y tímida y sencilla como el espíritu de un ángel. Jamás salía de casa, sino acompañada de una dueña, en sus primeros años, y después de su padre, que en ella cifraba toda su ventura y sus esperanzas. Contaba unos 17 años cuando en uno, al llegar la velada entonces, hoy feria de la Fuensanta, la llevó a beber aquellas puras y apetecidas aguas y orar por su madre ante la venerada imagen, amor de todos los cordobeses.
                                                             
En la esquina del convento de San Rafael, conocido generalmente por Madre de Dios, se les interpuso una harapienta gitana de horrible aspecto y penetrante mirada, pretendiendo decir a Blanca la ventura que le esperaba. La tímida joven demostró al punto su repugnancia, y don Carlos, que temió un ligero disgusto en su hija, ordenó a la gitana se apartase, dejando de incomodarla por más tiempo. Ella insistió, y al fin fue preciso, mal su grado, retirarla, dejándola a un lado del camino, profiriendo mil palabras, entre las que se percibieron claramente: "Ellos pagarán su orgullo con raudales de llanto, que la desgracia les hará verter". Nadie hizo caso de sus palabras, que consideraron desahogo de su mala educación, volviéndose tranquilos a su casa, como si nada hubiesen oído.
           
Dos o tres años habrían transcurrido cuando, a la altas horas de la noche, oyeron llamar a la puerta; asomáronse y eran unos hebreos que iban a quejarse al corregidor de que no les querían dar posada en ninguna de las de Córdoba, y pedían o una orden para ello o que se les dejase pasar hasta el día, aun cuando fuera en el portal de su casa. Consintió Guimbarda en esto último, y la dueña que había recibido el recado ponderó a doña Blanca lo extraño de las figuras de los nuevos huéspedes, hasta el punto que la curiosidad les hizo ir a examinarlos por el agujero de la llave del portón. Mas cuál sería su sorpresa al ver que leían en un libro a la luz de una vela amarilla, y que pasaban muy deprisa las cuentas de una especie de rosario que uno de ellos llevaba pendiente de la cintura.
           
A poco sonó un ruido extraño y la tierra se separó dejando una abertura que daba paso a una hermosa escalera de mármol. Por ella bajó uno, volviendo a poco acompañado de un joven que apenas frisaba en los tres lustros, de hermoso y gallardo aspecto, y un cofre, al parecer lleno de alhajas de gran valor. Aquel desgraciado, enterrado en vida, les rogó repetidas veces para que lo llevasen consigo, siendo inútiles sus quejas y súplicas, pues después de algunas prevenciones que le hicieron lo obligaron a bajar por la ancha escalera. Apagaron la vela, y con la luz desapareció también el hoyo formado en el portal, como si nada hubiese sucedido.
           
Llegó la mañana siguiente y los hebreos se despidieron del corregidor, dándole muchas gracias por la generosidad con que los había hospedado; mas ¡cuánta desgracia se atrajo con ella! Tanto la dueña como la hermosa Blanca ardían en viva curiosidad por saber el misterioso arcano del joven prisionero con tantas y codiciadas riquezas. Examinaron el portal y nada advertían en su pavimento, hasta que la dueña vio esparcidas por él muchas gotas de cera desprendidas de la vela encendida por los hebreos. Juntolas cuidadosamente e hizo un cerillo, con el que creían que se abriría la tierra.

Esperaron la noche, y cuando todos estaban recogidos, bajaron al portal y encendieron la luz, logrando por este medio que apareciese de nuevo la escalera, por la cual bajó Blanca, recorriendo algunas galerías sin hallar el menor rastro. Cuando vio la dueña que el pabilo se acababa, echaron a correr; pero al salir se le concluyó, quedando dentro la desgraciada joven que venía tras ella. La pobre vieja empezó a gritar; a sus voces acudió el corregidor y todos los criados, quienes se confundían más con sus revelaciones. Luego llamaron a Blanca, que respondía con acento de dolor desde el centro de la tierra. El corregidor hizo mil excavaciones, todas inútiles, llorando en su desesperación la pérdida de tan querida hija.
           
Varios años pasaron. Don Carlos Ucel y Guimbarda murió solo y desesperado. Desde entonces se dice que una sombra misteriosa recorre de noche toda esta casa, atribuyéndolo al alma de doña Blanca, que aún vaga por aquellos contornos.


   Esta es una de las más antiguas leyendas de fantasmas de Córdoba. Soy muy escéptico con la historia pero lo cierto es que hay testigos que afirman haber visto el alma de Blanca vagando como una escalofriante sombra por los fríos pasillos del palacio. Incluso hay quien sostiene haber oído gritos aterrorizados de mujer, implorando de forma agónica un socorro que nunca llega. La bella y virtuosa doña Blanca de Ucel, yace bajo tierra envuelta en tinieblas, en alguna recóndita zona misteriosa del palacio. ¿Seríais capaces de pasar una noche en él?

El enigma del Santuario de la Fuensanta





La aparicion de la Virgen a Gonzalo Garcia, cardador de lana, data segun algunos autores del año 1420, aunque es probable que haya errores en la apreciacion de las fechas, por los siguientes motivos segun Rafael Martinez Castro en su escrito " Santuario de la Fuensanta de Cordoba":
1. El dia 8 de septiembre no fue sabado en 1420, se habla de esta fecha como el dia de aparicion de la Virgen.
2.En 1420 aun no era Obispo de Cordoba D. Sancho de Rojas, al cual pone como tal en la fecha de la aparicion.
3. El testamento otorgado por la viuda de Gonzalo esta pidiendo una fecha de aparicion mas tardia del 1420, en que ya estaba casada y con una hija de no corta edad.
3. Hay un periodo de tiempo demasiado largo entra la Aparicion y el movimiento devocional hacia la Fuensanta.
Es por ello que con gran probabilidad fue el dia 8 de septiembre de 1442, que es cuando si coinciden todas las circunstancias narradas con anterioridad.

Todos conocemos mas o menos la historia de la Virgen de la Fuensanta, a Gonzalo que era del barrio de San Lorenzo y tenia una mujer paralitica, ademas su unica hija estaba loca, cuando iba por el vado del rio que dicen del Adalid, se encontro con dos mujeres y un mancebo todos muy hermosos, la mas bella de ellas le dijo que tomara un jarro de agua de un charco que le señalo y lo diese a su mujer e hija para que recuperaran la salud. Los otros dos seres tambien le hablaron para que hiciera lo que le habia dicho aquella señora, que no era sino la Virgen y ellos Santa Victoria y San Acisclo.El sitio donde le señalaron para que cogiese el agua era una fuente que manaba de unas piedras y raices de un cabrahigo.Cuando Gonzalo volvio a mirarlas ya habian desaparecido, entonces fue a comprar un jarro de bexcenno y regreso a la fuente, lo lleno de agua llevandoselo a su casa para que bebieran y asi quedaron sanos y buenos( manuscrito inedito de Vaca de Alfaro).
Parece ser que el jarro se conservo muchos años como una preciosa reliquia, era de barro vidriado y de color amarillo, incluso afirma Vaca de Alfaro que en 1671 lo tuvo en sus manos, mas de dos siglos despues.

A pesar de todo ello siguen los problemas a la hora de fechar los acontecimientos, ya que la fecha que se ha asignado como en la que se aparecio la Virgen, es decir en 1442 coincide con la que la mayoria de los autores dan para la revelacion al ermitaño del lugar, donde se hallaba la imagen de la Virgen.

La aparicion de la Imagen de la Virgen habra que situarla entre 1442 y 1450, en el llano de la huerta de Albacete, rodeada por las que hasta ahora fueron las de la Fuensanta, del Cañaveral, de la Cruz...etc.

Al ermitaño al que le fue revelado que aquella antigua higuera encerraba en su tronco hueco una imagen de la Virgen Maria, dio cuenta de su revelacion y el Obispo D. Sancho de Rojas determino abrir el tronco, encontrando la figura, esta segun unos era de alabastro, otros de marmol y se encontraba hecha pedazos, los cuales se los llevo Gonzalo(como lo atestigua el testamento de la viuda de este que guardaba sus cascotes con gran veneracion y pedia a sus herederos que lo hicieran de esta manera).
Se barajan dos Hipotesis:

1. O bien la enterraron o escondieron alli como signo de veneracion.
2. La escondieron precipitadamente por miedo a la profanacion arabe.

¿Es posible que en estos pagos hubiese un monasterio o una ermita anterior al santuario de la Fuensanta?, tal vez fuese Santa Maria de las Huertas una ermita de los pagos de la Fuensanta y explicase asi la existencia de la Imagen de la Virgen, encontrada rota en el interior del tronco del cabrahigo?.Una rotura provocada por la cercania de las circunstancias, por la necesidad del rapido escondite, por los avatares del tiempo que estuvo en ese lugar?.Todo un misterio, uno mas de los que guarda este santuario

Parece que la antigua imagen tenia en las espaldas unas letras goticas desgastadas que no se podian leer( Ramirez y de las Casas Deza, Indicador Cordobes).

Se hizo otra imagen de barro cocido, la que ha llegado a nuestros dias.Segun algunos autores esta fue hecha en la decada de los 50 o los 60 del S.XV.

Uno que ha pasado su infancia en estos pagos asegura que era habitual ver por las huertas aledañas al Pocito, multitud de cabrahigos, higueras...etc, a escasos metros del pocito existia lo que los niños llamabamos el cañaveral.

El cabrahigo es un arbol muy nombrado en la biblia, El sicómoro, árbol vigoroso y de ancha copa abundante en la Sefela de Judá en los tiempos bíblicos (1 R. 10:27; 2 Cr. 1:15; 9:27-1 Cr. 27:28, "sicómoros", BJ). Crecía tanto en el valle del Jordán como en Egipto (Sal. 78:47; . Este árbol siempre verde tiene sus ramas principales retorcidas, las que se extienden en todas direcciones cerca del suelo. Produce un fruto parecido a un higo común (de aquí que se lo llamara "higuera silvestre"). En Palestina, los sicómoros estaban estrechamente vinculados con los ritos de los adoradores de la naturaleza, contra quienes los profetas hebreos hicieron muchas advertencias. Zaqueo se trepó a las ramas inferiores de un sicómoro para ver pasar a Jesús (Lc. 19:4), y Jesús dijo que si tuviéramos fe como el grano de mostaza podríamos mover un sicómoro (Lc. 17:6).

Otro misterio de este paraje se encuentra en el pocito propiamente dicho, la restauracion de este la formalizo probablemente entre otros Mateo Inurria , existe una inscripcion que lo data en 1897. En fotos antiguas se aprecia claramente como una escultura de la Virgen coronaba a este, desaparecio y en su lugar se puso una cruz bastante menos emblematica y representativa.

En 1450 aun no habia iglesia, en 1454 ya la habian construido, en 1456 ademas de la iglesia existia un hospital. La iglesia sufrio varias reedificaciones.
Otra curiosidad es que el retablo donado por el cabildo desde 1976 se encuentra en la iglesia de San Pedro de Nueva Carteya.

Pero aparte de ser conocida esta iglesia por su Virgen, tambien lo es por su famoso " Caiman", cuya leyenda nos habla de un hombre cojo que paseaba por el arroyo del entorno, cuando le salio de entre los cañaverales un caiman que le intentaba morder, arrojandole pan para distraerlo lo mato con su muleta. Otra tradicion nos habla de un sentenciado al que se le encargo que terminara con el saurio a cambio del indulto. En realidad con toda probabilidad el caiman vino de America traido por algun indiano.

Es curioso pero la existencia de un caiman o cocodrilo en una iglesia o templo no es original de la Fuensanta, muy al contrario hay un sin fin de ejemplos a lo largo de todo el territorio nacional , Jaen, Sevilla, Sonsoles,Berlanga, Santiago de la Puebla, y muchas otra comunidades cuentan con uno de ellos. Tampoco deja de ser curioso que las leyendas que se cuentan en estas localidades son todas muy similares, condenados que lo matan a cambio de su libertad, arroyos desde donde el animal y ataca a personas y animales..., historias que se repiten una y otra vez.


La exhibición de un saurio asociado al culto mariano en el interior de un recinto sagrado no es exclusiva de Cordoba como ya dijimos. Recientemente, Joaquín Albaicín ha señalado la existencia de otro ejemplar en la parroquia madrileña de San Ginés, yacente en este caso a los pies de la Virgen de los Remedios.

¿Qué hay entre el caimán y la Virgen? . El propio Albaicín ha intuido detrás de nuestro cocodrilo la figura del Ammit egipcio ―el Guardián de la Puerta, el Vigilante del Umbral―, presente en pesada de las almas a la que todos estamos obligados tras nuestro apocalipsis particular, y cuya función es devorar a quienes no superen la prueba con solvencia. Representa la vía única por la cual todo ser ha de pasar necesariamente, y cuya boca será, «según el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante él», ya «Puerta de la Liberación», ya «Fauces de la Muerte»), en Occidente su valor viene prefigurado por el signo zodiacal de Capricornio, a todas luces vinculado asimismo con la idea de paso a través, de puerta . En este contexto, a la Virgen le sería asignado el papel de o guía de almas: «modelo y puente entre lo terrenal y lo celestial, lo bajo y lo alto»,
la Virgen y el Caimán, la Dama y el Dragón, la Diosa y la Serpiente, la Bella y la Bestia, son también dos aspectos de un mismo principio, dos polos de un mismo eje, dos vestiduras para sendos grados ―origen y meta― de un mismo proceso de transformación: el que conduce del alma al Alma.

No podemos dejar un ultimo enigma en el tintero, esta vez se trata de una imagen que se encontro en 1976, en lo que entonces era huerta del patio, aparecio bajo el pilar derecho de la entrada al jardin por el atrio, estaba hecha pedazos. Nuevamente una estatua enterrada y rota, es una imagen gotica..... umm demasiadas casualidades, actualmente se encuentra flanqueando las escaleras del patio de la iglesia de la Fuensanta.

" Leyenda del Lago de las Tendillas".

El enigma del lago de las Tendillas.




     Una de las historias mas interesantes de nuestra ciudad es la " Leyenda del Lago de las Tendillas".      Verdad o mentira es algo que se habra de resolver con el tiempo, estructurando una labor importante de investigacion y trabajo de campo, que englobe a geologos, arqueologos, espeleologos y cuantas disciplinas se consideren necesarias para desvelar este misterio que de momento se alberga en el sentir popular. El objetivo de este articulo es recopilar las noticias mas interesantes que se recogen  sobre el asunto, con el objetivo de que sirvan de arranque para los mas atrevidos.
Antes de nada y para que sirva de aperitivo sugestivo, anexo enlace de las declaraciones de un empleado publico que afirma rotundamente sobre la existencia del mitico lago:

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/cordoba/abc.cordoba/2010/07/18/057.html

A continuacion desarrollo el articulo " Un lago en el centro de Córdoba (El Lago de las Tendillas)" Publicado el 27 mayo 2008 por Miguel Franco; Fuente: Cordobapedia Articulo Puerta de Osario.

  Que hay un lago debajo de las Tendillas lo sabe todo el mundo. Basta con charlar un rato con el dueño de algún negocio de toda la vida por la zona para que te cuente con pelos y señales una historia, siempre distinta, sobre ese reino oculto. Al fin y al cabo, en eso consiste una leyenda. Hace ya unos años, hubo una alegre discusión en el foro de la Calleja de las Flores en la que varios participantes estuvieron a punto de llamarse el nombre del marrano mientras buscaban un enfoque científico del tema. Se comentó, por ejemplo, que había existido un cierto interés por parte de la televisión autonómica para rodar un pequeño documental sobre el supuesto lago subterráneo del centro de Córdoba. También se llegó a decir que habían navegado barcas por un amplio curso de agua situado por debajo de las Tendillas, lo que habría dado origen a la leyenda del lago. Evidentemente, cada uno de estos datos es un poco más alucinante que el anterior. ¿Hay realmente un lago debajo de las Tendillas? Pues un lago, propiamente dicho, probablemente no. Pero perfectamente podría haberlo, sin duda, porque Córdoba tiene aguas subterráneas para aburrir, y muchos habréis oído hablar del sistema de cuevas que recorre la zona del norte y centro de la ciudad.
 ¿Y de dónde salió esta idea tan peregrina que ha sobrevivido a lo largo de los siglos? Salió del subsuelo, de donde mana el agua que, efectivamente, hay justo debajo o cerca de las Tendillas. Y esto sí es real. Uno de los usuarios de Calleja de las Flores colgó una foto, nada más llegar, y afirmó: "yo he estado allí".  El caso es que para entender la leyenda del lago de las Tendillas, hay que visitar una casa en la que se mezclan el patrimonio y la tradición popular. la Casa del Agua de la calle Juan de Mena.

 En 1981 La Voz de Córdoba publicó unos reportajes, firmados por Sebastián Cuevas, donde el periodista recogía varios testimonios, entre ellos los de Manuel Salcines y el académico Manuel Ocaña sobre la existencia de un presunto lago subterráneo bajo la zona de la Plaza de las Tendillas[1] Decía Salcines, refiriéndose al manantial subterráneo al que se accede por la Casa del Agua: "estas aguas vienen de un lago que debe haber debajo de Córdoba y que ya por los años veintidós o veintitrés fue visto sin que nadie se atreviera a investigar sobre él. Es una cueva de estalactitas y estalagmitas, con un lago de aguas puras, clara y transparentes que vienen desde la Sierra y que nos dan exactamente la situación de la Córdoba ibérica". Según Manuel Ocaña, el dueño de la casa les dijo que "...hacía bastante tiempo habían atravesado el tabicón de roca que cierra lo que se puede llamar pozo, y tras sumir bajo el agua se había encontrado una galería que se dirige hacia Las Tendillas".'' Francisco, hijo del escritor y periodista, ubica en la que fuere antigua "Casa del Pueblo de la UGT" de la calle Juan de Mena dicho Lago pues acompaño a Sebastián al redactar un extenso articulo publicado en La Voz de Córdoba . "Nada más entrar una puerta a la derecha permite bajar unas largas escaleras que conducen hasta los sumideros desde donde puede observarse el agua Para conocer la amplitud del estanque o lago se precisaría equipo submarino e iluminación". En una entrevista en el año 2010, Rafael, oficial de Cultura de la Diputación de Córdoba comenta cómo tuvo la oportunidad de visitar el lago en el año 1986, entrando por la casa Colomera, donde reside el ex-alcalde de Córdoba Antonio Alarcón, y recorrer parte del mismo en barca, calculando una profundidad de 2 metros de la superficie de agua. El lago ocuparía toda la superficie de la plaza de las Tendillas habiendo incluso estalactitas y estalagmitas[2] Referencias - Mario López y Antonio Povedano. Fuentes de Córdoba. Acheloos. Córdoba 1986 - Yo estuve allí. Entrevista a Rafael, oficial de cultura de la Diputación de Córdoba. 18 de julio de 2010. ABC Córdoba. Disponible en Internet Saludos

 Cuando he visto este post y las fotos del enlace , han venido a mi memoria recuerdos de hace varios años, que de seguro os interesarán conocer y que paso a compartir con vosotros: En 1989 o 1990, no recuerdo bien, la televisión local PTV, (el Procono en aquellos tiempos) donde trabajaba Sebastián Cuevas, se puso en contacto con Pepo, Presidente de la Federación Andaluza de Montaña durante muchos años y que todos los montañeros cordobeses conocemos. Personas de PTV, le preguntaron a Pepo si había alguien que practicara la espeleología en Córdoba capital, porque querían desvelar la veracidad de la leyenda del lago de las Tendillas. Así fue como estos señores se pusieron en contacto con nuestro Grupo de Espeleología de Córdoba, en el cual estábamos en aquellos tiempos nuestro compañero Vértice, junto con Rafa, Pocho, Bubu, el Cabra y yo mismo. Nos explicaron el tema en cuestión y nos pidieron ayuda. Allá que nos fuimos a la casa de Juan de Mena, las cámaras de televisión que iban a filmar el acontecimiento y nosotros (no recuerdo bien quienes íbamos, me parece que Rafa venia conmigo pero no estoy seguro, si íbamos mas) Nos dijeron que según unos escritos de los años 20 que eran muy fiables, se podía acceder a un lago que había debajo de las Tendillas a través de un aljibe en forma de pie, por el que había que sumergirse y “sumir” un par de metros hasta salir a una gran cueva que habría al otro lado del aljibe. Se trataba de bucear 2 o 3 metros por lo que, según ellos, no hacían falta material específico de buceo. Después de preparar los cascos con la iluminación adecuada, gafas de buceo, cuerdas etc, allí nos fuimos Efectivamente, después de bajar las escaleras esas que salen en la foto del enlace, con vasijas grandes, llegamos al Aljibe, el mismo de la foto.http://unamiradadesdeelsur.wordpress.com/2009/02/17/las-dos-casas-del-agua-y-el-lago-subterraneo-de-las-tendillas/. Nos metimos en el Aljibe para comprobar la altura del agua y nos llegaba mas o menos por la cintura. Había bastante barro acumulado y el espacio era muy reducido. Con los pies por delante empezamos a meternos bajo el agua, tanteando con los pies para ver si en algún momento se abría hacia arriba y se podía acceder al exterior por el otro lado. El espacio era muy pequeño, deciros que con la espalda daba en el suelo y con las manos encogidas tocaba el techo (bajo el agua). Así probamos varias veces por varios sitios, nos sumergíamos y agarrados a la mano de un compañero intentábamos llegar lo mas lejos que pudiéramos. En estos primeros intentos llegamos a una distancia de unos 3 mts tocando con los pies. Era lo máximo que podíamos hacer sin correr riesgos ya que el espacio era muy muy estrecho. Como no conseguíamos dar con lo que buscábamos, en una de las agobiantes inmersiones, y en uno de esos momentos en los que dices: joder vamos a arriesgarnos!! me solté de la mano del compañero y ayudándome con las manos en el techo me metí mas adentro, todo lo que mis pulmones y cabeza me decían que debía recorrer. Por lo menos fueron 2 metros más las que me metí hacia adentro y no conseguí que mis pies tocaran en vacío. Cuando intenté regresar hacia atrás me ocurrió una de las cosas que nunca se te olvidan: Me quedé enganchado en el casco y no podía tirar para atrás. No sé si os lo podéis imaginar pero me entró un miedo acojonante y moviéndome hacia un lado y hacia otro al final pude salir de allí. Ni que decir tiene que ahí se terminó nuestra aventura y rápidamente le dieron por el culo a esta leyenda. Recuerdo que todo esto fue grabado por las cámaras de PTV e incluso nos hicieron luego una entrevista con nuestras impresiones, pero esas imágenes nunca vieron la luz y se perdieron en la noche de los tiempos.
       Muchas calles de Cordoba llevan el nombre de Arroyo de...... San Rafael, el Moro, San Andres etc. y es que antes de que hubiera alcantarillado, estas calles se convertian con la lluvia en verdaderos arroyos, todos estos arroyos estan hoy bajo nuestros pies Debajo de las Tendillas existe un lago de dimensiones impresionantes, que pocos han visto, pero que recogeria las aguas de estos arroyos y desde alli, por quien sabe que caminos llegan hasta el rio Hay testimonios de personas que en los años 20 cuando la reforma de la plaza,vieron una gran lamina de agua en la que se reflejaba la luz de los pozos de las casas que habia en la plaza, y que se surtian de esta agua. Los sacerdotes de la iglesia del Salvador, cercana a las Tendillas dicen escuchar al sonido del agua en los momentos de maximo silencio Algunos estudiosos piensan que es un inmenso aljibe romano,pero solo se sabra si algun dia se llevara a cabo una prospeccion en regla,hasta entonces seguira siendo un misterio
    "Hay muchas cosas que se pueden contar y otras no" 06/05/2010 ARACELI REDONDO
¿En qué va a consistir su conferencia ´La Córdoba oculta, pasadizos, veneros y canalizaciones de aguas subterráneas´? --Voy a hablar de los veneros de Córdoba que son emanaciones de agua que están en el subsuelo y las han canalizado. También explicaré su traza. En el estudio de este tipo de aguas me he encontrado con galerías subterráneas. --Entonces, ¿existe una Córdoba oculta? --Sí, pero no una sola, sino muchas. Aquí hay bastante escondido, hay cosas que se pueden contar y otras no. --¿Cómo comenzó su interés por el estudio de veneros y galerías subterráneas? --Yo conté en Córdoba que había cerca de 21.371 alcantarillas porque me lo encargó una empresa para la que trabajaba. Cuando empecé a ver el alcantarillado y los pozos observé que había agua clara y me interesé en hacer una tesis doctoral sobre ello. -- ¿De dónde procede este agua? --El agua viene de la lluvia que cae sobre la sierra y la ciudad, se filtra en la tierra y sigue sus movimientos hacia el río. --¿Cómo surgen? --El agua siempre está bajo tierra, encuentra la superficie y aflora en la tierra. La gente va y la saca y la puede llevar a otro sitio. --¿Hay alguna zona en Córdoba donde se concentren estos nacimientos de agua? --Están por toda la ciudad. El problema es que en los años 50 se abandonaron y cayeron en desuso por el tema de los pantanos y las nuevas formas de abastecimiento. El agua de los veneros no contenía cloro y por ello incluso llegaban a morir las personas. --Hay una leyenda que cuenta que hay un lago debajo de la plaza de las Tendillas, ¿qué sabe? -- Lo que hay son cavidades de agua y venas en esta zona que van a parar al río. --Se ha paseado por numerosas galerías, ¿cuál es la más larga? --Cerca de la plaza de las Tendillas hay una de cerca de 80 metros. También hay algunas que superan los 200 y en el barrio de los Naranjos hay otras que tienen casi un kilómetro de longitud. --¿Ha conocido a alguien en un espacio de estos? --Era un señor que se dedicaba a limpiarlas por dentro. Desde niño su padre lo metía para que hiciera esta labor. --¿Ha encontrado algún objeto curioso? -- Muchas copas rotas, escombro, pero nada de valor. No he tenido esa suerte, ojalá. Lo que sí encontré son lugares muy bonitos.

Como habeis observados hay opiniones para todos los gustos, obviamente y como punto de partida debe de haber algo de verdad en todo esto, si fuese cierto no entiendo como aun no se ha puesto en valor este atractivo turistico de indudable interes. Un enigma que deberia ser resuelto en breve y que sin lugar a dudas cuenta con el interes de todo el pueblo cordobes.

Investigacion de PTV

El enigma de la gran biblioteca de Córdoba




Alhaken II se dedico gran parte de su vida a cultivar el conocimiento, llegando incluso a escribir una " historia del Al Andalus". Dentro de ese sin fin de actividades culturales estaba su famosa biblioteca, que segun las crónicas llego a tener mas de 400.000 volúmenes, una gran mayoría con anotaciones de su puño y letra en las que indicaba la procedencia del autor y una breve reseña de la obra.
La biblioteca estaba ubicada en el alcázar califal y su dirección y conservacion corría a cargo del eunuco Talid, para el que trabajaba un conjunto de funcionarios eruditos, asi como copistas de entre los que destacaban dos mujeres, Fatima y Lubna, asimismo había miniaturistas e iluminadores. El Califa tenia destacados copistas en la ciudad de Bagdad para que le reprodujeran obras que para el mundo occidental eran desconocidas.
El mejor regalo que podían hacerle al monarca era un libro como lo hizo Gomar, obispo titulado " Crónica sobre los reyes Francos" o Recesmundo, 2 el calendario de Córdoba".
El amor que sentía el monarca por los libros estaba mas que probado, el arabista Ribera nos habla que la producción librera anual en Córdoba era de 80.000 volúmenes.Su biblioteca tenía fama de contener 400.000 volúmenes. El islamólogo holandés Dozy (1820-1883) dice: «Sólo el catálogo de su biblioteca se componía de 44 cuadernos, y no contenía más que el título de los libros, y no su descripción...Y al-Hakam los había leído todos, y lo que es más, había anotado la mayor parte... Hakam conocía mejor que nadie la historia literaria, así que sus notas han hecho siempre autoridad entre los sabios andaluces. Libros compuestos en Persia y en Siria le eran conocidos, muchas veces, antes que nadie los hubiera leído en el Oriente»
( ref Miguel Salcedo Hierro, La mezquita-Catedral de Córdoba)

¿ Que fue de esta gran biblioteca?, ¿ hasta cuando se transmitió?, ¿ que conservamos de ella?, ¿tenia mucho que envidiar a la famosa biblioteca de Alejandría?, interesantes, sugestivos y enigmaticos interrogantes sobre un centro del saber creado en nuestro solar, aglutinador de las ciencias mas vanguardistas del momento.

Se sabe que Almanzor convoco a los intolerantes ulemas que tanto le agobiaban en la gran biblioteca de Al-Hakam y les invito a que amontonaran en el suelo todas las obras que trataran de filosofia, astronomia y otras ciencia contrarias a los temas religiosos, que las hicieran acarrear al jardin y le metieran fuego. Esta debilidad ante los ortodoxos le permitio salvar su prestigio pero privo al mundo de maravillosas obras unicas que jamas pudo volver a tener la humanidad.

Escalofriante video de fantasma subiéndose a taxi

Terrorífico video: alma abandona cadáver en hospital

Terrorífico video: alma abandona cadáver en hospital - DE TERROR. El cuerpo sin vida y el alma en pleno egreso. (Captura de video)
COSA DE LOCOS
DE TERROR. El cuerpo sin vida y el alma en pleno egreso. (Captura de video)
El escalofriante hecho se registró en un nosocomio de China. A los pocos segundos de fallecer una mujer, las cámaras de seguridad captaron cómo su espíritu escapó del cuerpo y se elevó. ¡Mirá el estremecedor video!
Todo ocurrió en China, cuando una cámara de seguridad de un hospital muestra a una mujer que acaba de fallecer, y a los pocos segundos se puede observar como el alma de la fallecida abandona su cuerpo
Mirá estas terrorificas imágenes que dan escalofríos


El olor de los gases te alarga la vida

El olor de los gases te alarga la vida -
COSA DE LOCOS

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad británica de Exeter, el aroma de las flatulencias tiene propiedades que podrían evitar ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y hasta el cáncer.

Investigadores de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido descubrieron que el olor de las flatulencias en realidad tiene algunas propiedades útiles que podrían prevenir la enfermedad si se huele. Es todo debido al hecho de que el gas se relacionó con el control de la inflamación en el cuerpo.
Se dijo que ese olor podría prevenir ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares o incluso el cáncer. “Cuando las células se estresan por la enfermedad, los países aprovechan de las enzimas para generar pequeñas cantidades de sulfuro de hidrógeno”, dijo el profesor Matt Whiteman de la escuela de medicina, según publica el portal mundotkm.com.
El investigador está de acuerdo en que la sustancia podría tener beneficios sustanciales para la salud. "A pesar de que el sulfuro de hidrógeno es bien conocido como un acre, el gas maloliente en huevos podridos y la flatulencia, que se produce naturalmente en el cuerpo y podría ser de hecho un héroe de la salud con implicaciones significativas para una variedad de enfermedades", explicó.
Whiteman continuó diciendo que cuando las células enfermas toman en sulfuro de hidrógeno que permite que las células vivan. Si esto no sucede, las células mueren y pierden la capacidad para regular y controlar la inflamación.
Hemos explotado este proceso natural haciendo que un compuesto llamado AP39 que entrega lentamente cantidades muy pequeñas de este gas específicamente a las mitocondrias”, sostuvo.
Nuestros resultados indican que si las células estresadas son tratados con AP39, las mitocondrias están protegidos y las células se mantienen vivos,” dijo Whiteman.

Filman feroz pelea de rusas desnudas en taxi

ha chocado su auto contra un vehículo policial mientras fotografiaba sus senos

Chocó contra un patrullero por tomarse selfie de sus pechos - Leve. Pero contra el auto equivocado. (New York Post)
COSA DE LOCOS
Leve. Pero contra el auto equivocado. (New York Post)

Una joven estudiante de Texas, Estados Unidos, fue arrestada tras embestir a un móvil policial cuando se tomaba una foto de sus senos para enviársela a su novio, por chat. En el momento de la detención, los uniformados hallaron una botella de vino en el interior del auto y la chica tuvo que pagar 2 mil dólares para ser liberada.

Una estudiante de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos), Miranda Rader, ha chocado su auto contra un vehículo policial mientras fotografiaba sus senos para enviar la imagen a su novio a través del servicio de mensajería instantánea Snapchat, informa New York Post.
Cuando han inspeccionado el coche de la joven, las autoridades han encontrado a Rader con el sostén abierto y una botella de vino abierta que, al parecer, la conductora iba consumiendo.
Tras el incidente, que ha tenido lugar en la ciudad de Bryan, a 160 kilómetros de Houston (Texas, EE.UU.), nadie resultó herido y los daños en ambos autos fueron menores.
La estudiante fue arrestada y acusada por conducir en estado de embriaguez. Sin embargo, fue puesta en libertad tras pagar una multa de 2.000 dólares.

Quería ser la más obesa del mundo: cambió de novio y bajó de peso

Quería ser la más obesa del mundo: cambió de novio y bajó de peso - Patty. Así estaba antes de comenzar a bajar de peso. (Mirror)
COSA DE LOCOS
Patty. Así estaba antes de comenzar a bajar de peso. (Mirror)
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Patty es una mujer inglesa que comenzó a comer porque se lo pedía su pareja, llegando a alcanzar 323 kilos. Sin embargo esto afectó su salud y cuando se separó de su chico se dio cuenta que no podía manejarse por sus propios medios. Hoy, consiguió una nueva compañía que la ayuda todos los días a disminuir su masa corporal. Mirá los kilos que bajó, y cómo quedó

Patty Sanchez pasó años subiendo de peso gracias a su ex novio que gozaba viéndola comer. Actualmente, ha bajado cerca de 120 kilos luego de trabajar duro en sus entrenamientos junto a su nuevo novio 14 años menor que ella.

Ella sufre de obesidad mórbida aspiraba a convertirse en la mujer más gorda del mundo, luego de estar por años con un sujeto que disfrutaba alimentarla a diario, y una vez terminado su romance, la mujer creyó que el amor ya era cosa del pasado, indicó Patty al medio inglés The Mirror.
Curiosamente la vida la sorprendió, y conoció a Bryan Johnson, un sujeto de 38 años, que le brindó una nueva oportunidad para creer en el amor, por lo que decidió comenzar a bajar de peso.
La mujer llegó a pesar 323 kilos en su etapa más crítica, y ya ha logrado bajar 120, con la ayuda de su novio y gracias a una serie de ejercicios diarios. “Bryan ha cambiado mi vida. Nunca sentí un amor como este. Él me mantiene en movimiento y activa. Antes era demasiado gorda para hacer cualquier cosa pero ahora recuperé el entusiasmo por tener mi vida de vuelta”, indicó Patty al medio inglés The Mirror.
"Mi ex hacía todo por mí. Llegué a un punto donde incluso me costaba caminar al baño y ahí me di cuenta que estaba acabando con mi vida. Mi vida necesitaba un cambio", confesó.

Festeja 59 años trabajando en McDonald’s

El 27 de octubre no solo es el cumpleaños 73 de Willie Calhuon, también celebra 59 años de trabajo en la cadena de los arcos dorados.

El “Señor Willie” comenzó su labor en McDonald’s con apenas 14 años de edad en el local ubicado en Chamblee, Georgia.
A lo largo de su larga carrera, Willie ha laborado en cuatro restaurantes diferentes, acumulando ya dos décadas en la locación actual.
Tras ser celebrado por sus compañeros de trabajo, el Señor Willie señaló que trabajar en dicha cadena ha sido “una gran experiencia”.

AP