Luis García Torres, el supuesto policía infiltrado en el 15-M y en los movimientos sociales de Sevilla
Luis García Torres, 26 años, así, al menos, se hacía llamar, con DNI
'auténtico' que lo certificaba. Este joven sevillano, de cuerpo
musculado, ojos azules y pelo rubio y muy guapo, se acercó en el mes de
septiembre al movimiento 15M en Sevilla, en el que empezó a colaborar de
forma entusiasta. Ayer se confirmó, según varios integrantes del 15M y
de otros colectivos, lo que muchos ya sospechaban, era un agente
infiltrado de la Policía Nacional
Aviso: en esta información sólo consta la versión de integrantes del
15M y miembros de otros movimientos sociales, a la espera de conocer la
versión de la Policía. Al supuesto Luis le he realizado varias preguntas
a través de su cuenta de facebook, pero no ha contestado.
Para mi no pasó desapercibido, básicamente porque es difícil ver a un
'activista' tan musculado. Me cuentan que al principio su estética no
era tan 'perroflautil'. Con el paso de los meses se fue dejando
greñitas, siempre con su pañuelo palestino, que en muchas ocasiones
llevaba atado al tobillos. Integrantes del 15M de Sevilla y de otros
colectivos aseguran haberlo desenmascarado como policía infiltrado.
¿Pero cómo están tan seguros?
La alarma la levantó una chica que lo conocía de la discoteca Antique
(famosa discoteca de Sevilla, de estética 'elegante' y música comercial)
donde Luis había trabajado como camarero años atrás. La chica informó a
miembros del 15M de que el tal Luis, por aquellos entonces, se estaba
preparando para ser Policía Nacional. 'Luis' negó ser ese camarero
cuando la chica lo reconoció.
Del 15-M, Luis se fue introduciendo en el resto de movimientos sociales
de la ciudad, usando así el 15-M como puerta de entrada al resto de
colectivos.
Ayer, varios de sus ya examigos de los movimientos sociales (por cierto,
algunos muy dolidos y afectados), le pidieron datos de su vida "para
poder confiar en él", ante las evidentes sospechas. Así que le
propusieron lo siguiente, culminando así una labor de investigación de
dos meses.
-¿Luis, por qué no llamas a alguno de tus amigos que hablemos con
ellos?- A lo que Luis respondió, -Es que no tengo ningún teléfono,
porque los llamo siempre desde el fijo- En ese momento alguien recordó
que, al pedirle un día el fijo de su casa, éste le dijo que no tenía
"porque su padre tenía varios pagos pendientes con Movistar".
Esperanzados en que Luis pudiera demostrar que no era Policía (para
muchos ya era un amigo) le propusieron acompañarlo a su casa, en la
dirección que ponía en el DNI, en la que no se indicaba el número de
casa, sólo la calle, Zurcidora. Tres personas lo acompañaron, entre las
quejas y gruñidos de Luis, que reclamaba confianza por parte de sus
amigos y compañeros.
Tres peresonas lo acompañaron. Dos iban en moto, hacia la citada calle, y
uno en bicicleta, junto a Luis, también en su bicileta. A mitad del
camino Luis entró en un bar para ir al baño. Tardó "demasiado tiempo en
salir", explica uno de sus 'amigos'. A su acompañante le dio tiempo de
liarse un cigarro y de fumárselo. Volvieron a subir a sus bicis y al
revolver una esquina, ¡sorpresa¡
control rutinario de la Policía Nacional con unos seis agentes en una calle pequeñita.
Cuando sacaron su DNI, la Policía dijo que Luis estaba en busca y
captura. Se lo llevaron. Su colega, además de quedarse con el corazón
roto, también tiene la bicicleta de Luis que, supuestamente estando en
dependencias policiales, siempre tuvo su teléfono encendido y operativo,
algo infrecuente para un detenido.
Hasta aquí podemos contar de Luis, nadie más ha vuelto a saber de él por
el momento. Sus colegas del 15M acudieron ayer al bloque en el que
supuestamente vivía. Nadie lo conocía. También hicieron diferentes
comprobaciones, por cierto bastante rigurosas y oficiales, y ni rastro
del tal Luis, que podría haber tenido un DNI falso para su identidad
perroflautil. Igual que
su perfil en Facebook,
en el que tenía a muchos activistas de Sevilla como amigos. Mejor
dicho, en exclusiva sólo tenia en sus contactos activistas, como si no
tuviera vida más allá de los movimientos sociales.
Así que, o bien era un policía infiltrado, o bien Luis está desaparecido
en un calabozo del punto 0, en la comisaría de Blas Infante. Ahora será
la Policía, o el propio Luis, el que deba dar su versión de los hechos.
Este blog ha intentado ponerse en contacto, sin éxito por el momento,
con Luis.